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Ser sikuri es ser parte de una comunidad. Cada melodía que interpreta es una ofrenda a los apus (espíritus de las montañas), a la Pachamama (Madre Tierra) y a la memoria de quienes nos precedieron. En las comunidades andinas, el siku se interpreta en conjunto o en grupo, mediante un sistema llamado complementación. Este consiste en que dos o más personas alternen las notas para completar una melodía. Este acto requiere sincronización, respeto mutuo y un profundo entendimiento de la colectividad. Cada sikuri aporta su aliento, su energía y su espíritu para crear una melodía que solo puede existir en la unión y en comunidad. El término sikuri no solo describe a quien toca el siku, sino también al género musical; que involucra música, danza y canto. Es cultura viva, cada generación de sikuris aporta algo nuevo a su ejecución: un estilo, un mensaje o un contexto. Así, el sikuri sigue siendo un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo.
En las comunidades andinas, los sikuris suelen formar parte de festividades religiosas, ceremonias agrícolas y celebraciones comunitarias. Así, ser sikuri implica también un compromiso cultural y espiritual: es preservar y transmitir los valores y saberes ancestrales a través de la música. Durante siglos, en muchas comunidades andinas, la música, especialmente la que involucra instrumentos de viento como el siku, fue dominada por hombres. Las mujeres solían participar como cantantes o danzantes, mientras los sikuris se encargaban de tocar el siku. Este reparto de roles estaba profundamente enraizado en creencias que asociaban los instrumentos con energías masculinas. Sin embargo, en los últimos años, las mujeres han comenzado a reescribir esta narrativa. Llamamos Warmi Sikuri a las mujeres que ejecutan el Siku. Y no solo se les ve tocando el siku, sino liderando colectivos y comunidades de sikuris. Las warmis sikuris han demostrado que el siku puede ser una herramienta para desafiar estereotipos de género, fortalecer lazos y comunidades.
Al final, ser sikuri, independientemente del género, es abrazar una forma de vida donde la música es el lenguaje universal que une corazones y generaciones. ¿Y tú? ¿Te animarías a dejar que la melodía del siku hable por ti? Contenido creado por: Nathaly Gonzales y Lucero Condori Rivera / warmisikuris@gmail.com